spot_img
spot_img

Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Hernán Findling, presidente de la Academia de Cine: «Si llegara a aprobarse la Ley Laboral, el Instituto de Cine perdería su sustento»

Hernán Findling atraviesa su tercer mandato consecutivo como presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina de cara a un conflicto inminente que afectará inevitablemente al sector audiovisual. En febrero próximo se tratará en el Congreso la reforma laboral, que podría eliminar la Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica Nacional (17.741), vigente desde 1968, principal mecanismo de financiamiento del cine nacional, que le permitió al país generar una industria audiovisual próspera, activa y reconocida.

-¿Con qué expectativa están esperando el debate sobre el proyecto de ley laboral?

El panorama que se presenta es muy complejo, porque si llega a salir La Ley Laboral junto con estos artículos tributarios, tal como se dijo varias veces -y no es una exageración-, el Instituto de Cine perdería todo su sustento. Literalmente. Por eso estamos trabajando, tanto desde la Academia como desde las asociaciones, las cámaras y determinados colectivos, hablando con cada uno de los senadores (principalmente) y con cada uno de los diputados, para dar a entender que el cine no es una cuestión de poner dinero, sino que es básicamente una inversión. También estamos tratando de hacerles entender que el cine y las artes audiovisuales están adentro de la batalla cultural que está dando el Gobierno. No hay que darle demasiadas vueltas ni ser un visionario para entender eso. Es una batalla cultural que no solamente dan contra el arte, sino que también involucra la salud y la educación.

Desde el punto de vista de un gobierno liberal, de centro derecha, obviamente la salud y la educación públicas no traen ningún tipo de ganancia, no generan dinero de manera directa. Hay una secuencia lógica de que si algo no trae dinero, hay que quitarle los recursos para que se funda (hablando mal y pronto). Y que solamente subsista la parte que sí trae dinero. Esto también aplica a la cultura.

Entonces, lo que están haciendo, es apostar al desfinanciamiento. Con un dinero que como estamos diciendo todos, es el 0,000… no sé cuántos ceros tienen adelante. Es decir, la nada misma. Pero es una cuestión ideológica. Sacándonos esto, no va a haber películas. Porque le va a impedir tener un lugar a las nuevas generaciones, a los chicos que recién empiezan. Va a ser muy difícil para el que empieza. Hay productoras grandes, hay medianas y también están las plataformas. Está muy bien que estén, pero producen básicamente a directores consagrados o que realizaron varias películas. La gente que empieza, los pibes, los chicos, no tienen posibilidades. Y gran parte de lo que hacía el INCAA era utilizar ese dinero para impulsar a los nuevos creadores. Gente que en algún momento va a pasar a generar dinero. Porque el cine es educación y es identidad, pero es trabajo. Y derama -palabra muy utilizada en el lenguaje liberal-, mucho dinero, mucho trabajo, muchas cosas más que la película en sí. En estos últimos días estuve como en un raid de medios y radios y medios y llegué a la conclusión de que es muy difícil entender que es una inversión. Que no le estamos sacando a ningún hospital.

-De los fondos propios que actualmente maneja el cine, ¿cómo se redistribuirá si se llegara a promulgar la reforma?

Los artículos 195 y 196 que introdujeron en la Ley Tributaria básicamente redistribuye ese dinero a Renta General. El 10% del valor de las entradas, que actualmente se utiliza para fomento, se pierde porque se deroga esa norma. Y el 25% de la recaudación de ENACOM va a un fondo general.

Volveríamos a lo que se hacía entre 1997 y el 2001/2002, cuando el presidente del INCAA tenía que tocar la puerta de Rentas Generales y decir que necesitaba tanto para el presupuesto anual. Entonces te decían si te lo daban o no. Eso cambió a partir del 2002 con las asignaciones específicas. Ahora directamente no lo tendríamos. Pero insisto con la idea de que es un dinero que no es relevante, que no hace diferencia en nada. Lo que se consigue es acallar estas nuevas generaciones que podrían estar filmando o haciendo audiovisual.

-La falta de fomento afecta a los directores noveles y también a aquellos que tienen trayectoria pero que no encuentran formas de financiación.

Exactamente. La cantidad de películas que se están haciendo son mínimas porque se está perdiendo la ayuda -que es muy fuerte y muy valorada, sobre todo en el plano internacional- que aportaba el Instituto de Cine. Más allá de los nuevos valores, las óperas primas y segundas películas. El hecho de tener el interés del INCAA le da una valoración particular a los proyectos. El secreto de sus ojos, ganadora del Oscar o Relatos salvajes no se hubieran filmado sin el INCAA. Más allá de que el aporte es una parte, es la parte necesaria para que empiece el proyecto. Y no solamente estamos hablando de plata, que también es importante: sirve también el prestigio que tiene el INCAA al dar interés a ese proyecto, cosa que ahora ya no existe más. Básicamente ahora el interés se da a la película una vez que está terminada. De esa forma se restringe la posibilidad de ir a buscar fondos. Antes, tener el interés del INCAA a nivel internacional era una garantía que un productor podía mostrar frente a un coproductor. Ese valor agregado también se perdió. Entonces, se van recortando lugares donde uno puede recurrir para buscar financiación.

Días atrás, estuvo en la Argentina la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que es del PP (Partido Popular); o sea de centro derecha. Y se reunió con el presidente Javier Milei. Madrid acaba de invertir 200 millones de euros para desarrollar la industria audiovisual. Fue lo segundo que le dijo a Milei y fue además titular del diario La Nación. Ella considera que el audiovisual trae muchos más recursos de lo que invierte.

-La Comunidad de Madrid le da un gran impulso a la industria audiovisual. En general, España entiende la industria audiovisual como una actividad de alta rentabilidad. En 2024, en el Festival de San Sebastián, se presentó un estudio de la Spain Film Commission que demostraba que por cada euro invertido en incentivos fiscales a rodajes internacionales se generaba un retorno de nueve euros en la economía española.

Exactamente. Madrid está manejado por el PP. Está claro que si no es negocio no ponen el dinero. Y lo que hacen es estimular la actividad invirtiendo 200 millones de euros, que es diez veces lo que tiene el INCAA. Esto, solo en Madrid y solo en una parte, porque además está el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) y cada una de las provincias y regiones tiene su cash rebate, su ayuda al audiovisual. El audiovisual cambió España. Actualmente representa el 1.6% del PBI, un número muy alto. Eso significa generación de divisas, literalmente es ganancia. Eso mismo podría pasar acá.

-¿En qué medida las plataformas pueden ser una alternativa ante este escenario de desfinanciación?

Las plataformas están trabajando mucho. El año pasado se hicieron un montón de series. Pero gran parte se fue a Uruguay. Y ese es otro tema: es un dinero que podría haber ingresado acá. Estamos frente a un panorama en el que buscan a los técnicos argentinos desde lugares como España o México. Y esto ocurre gracias a la inversión que se hizo los años anteriores en desarrollar el cine. Es eso: no hay demasiada magia. Más allá de que hay otros temas, quizás un poco más profundos, que también estamos trabajando desde la Academia y que tiene que ver con la necesidad de educar a la población en ver cine y sobre todo, cine argentino. Es literalmente fundamental para crecer en serio. Es lo que hizo Francia, ni hablar Estados Unidos, también México y España. Ese es un paso posterior, pero necesario. Ahora apenas estamos como peleando por la comida.

-¿Hay un plan alternativo a este proyecto de parte de la Academia, de los integrantes del sector audiovisual?

El plan alternativo es seguir haciendo. Porque inclusive si lográramos que no se aplicaran estas reformas tributarias -que además no tienen nada que ver con una Ley Laboral-, estaríamos en una situación grave igual. Esto es casi una sentencia de muerte, pero de cualquier manera y aun si no lo fuera, es una situación grave. Lo que se está haciendo ahora es más o menos lo que yo hacía hace 25 ó 30 años, cuando empecé en el cine, que es filmando con amigos, juntándose entre varios por afuera del sistema. Hacer películas de una u otra manera se van a hacer, pero no es la manera en que tiene que ser: no es recomendable ni es sano para desarrollarse y crecer.

Julia Montesoro

Related Articles

GPS Audiovisual Radio

NOVEDADES