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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Esteban Bigliardi protagoniza «La práctica», estrenada en San Sebastián: «Actuar con Martín Rejtman es interpretar la música que tiene en su cabeza»

Esteban Bigliardi es el protagonista masculino de La práctica, comedia de Martín Rejtman estrenada mundialmente en la competencia oficial del Festival de San Sebastián.

Se trata de una comedia naturalista coproducida entre Un Puma de Argentina (Jerónimo Quevedo, Victoria Marotta), Florencia Larrea (ex Forastero de Chile), Quijote (Chile), Rosa Filmes (Portugal) y Pandora Films (Alemania) sobre el drama del acercamiento a la mediana edad que sigue a Gustavo, un instructor de yoga argentino que vive en Chile y que perdió recientemente a su esposa y su hogar, mientras que una lesión le impide continuar con su práctica de yoga.

Gustavo tendrá que enfrentar personajes y situaciones absurdas: un olvidadizo, una niña alemana, una madre indiscreta, la posibilidad de una nueva amante, temblores, robos, hospitales, terapia de pareja, antiinflamatorios y más. La protagonista femenina es Camila Hirane y también participan Mirta Busnelli, Manuela Oyarzún, Gabriel Cañas, Amparo Noguera y Catalina Saavedra.

Bigliardi no era aficionado al yoga pero tuvo que introducirse hasta dar con algunas de las posturas avanzadas que se ven en el metraje. “Por suerte tuve tiempo para conseguirlo y la verdad es que lo disfruté”, dijo.

-¿Qué te interesó de la propuesta para trabajar en este protagónico en La Práctica?

Soy admirador y fan número uno de las películas de Martín Rejtman desde siempre. Dije que sí sin leer el guion. ¡Es una alegría que te convoque alguien que admirás tanto! Días pasados comentaba con alguien sobre la importancia de Martín para el cine argentino y de otros lugares. Es un gran referente en Chile y tiene seguidores en todas partes del mundo, porque su obra genera un universo muy propio. Nuestro primer acercamiento fue charlando, para generar intimidad, ir conociéndonos y entrar en confianza para después comenzar en rodaje. Esa confianza fue esencial para poder trabajar juntos y entender lo que quería de mí.

-La forma de encarar los personajes es distinta a la de otros directores. ¿En qué consistió el desafío?

Tiene musicalidad cuando escribe. Las indicaciones van por ese lado. Actuar con él es interpretar una música que tiene en su cabeza. En una orquesta se le dice al músico cómo tiene que tocar, qué tempo debe poner. Para eso le da una partitura para que sigan al pie de la letra. En el cine de Martín es desafío es ese. El texto es sagrado y hay que respetarlo. Con otros directores hay otras formas de trabajar. Diferentes: a veces hay un guion que sirve como una leve idea para llegar al set y allí hasta se pueden cambiar los diálogos o improvisar. Son distintas maneras de trabajar hasta llegar al mismo resultado. Claramente a Martín le funciona, porque el resultado está en sus películas. Embarcarse con él es una aventura increíble, por lo desafiante y divertido.

-Para un actor ¿es más o menos complejo?

No sé si más complejo. Es una forma de trabajar. Hay que entrar en esa frecuencia. Hay que lograr la riqueza con austeridad de gestos y expresiones. Eso no significa que no estén.

-¿Cómo compusiste a tu profesor de yoga?

¡El guion es sólido y tiene mucha fuerza! Cuando el director está tan convencido no hay composición: hay que llevar el guion adelante. Las cosas van sucediendo. Hay toda una maquinaria, montada en cada escena, que permite que a mi personaje (Gustavo), las cosas que suceden en el mundo lo vayan llevando para distintos lados. No tiene voluntad de torcer su destino, sino que es empujado por las circunstancias. Sí, hubo un proceso de composición del profesor de yoga. Practiqué yoga muchísimo tiempo antes para el personaje. Pero cuando llegué al rodaje sabía el guion de punta a punta, como si fuera el estreno de una obra de teatro. ¡La letra la habíamos ensayado múltiples veces! Hay un trabajo previo muy grande y obsesivo. Eso también te permite llegar al rodaje con un montón de información.

-¿Qué descubriste de este personaje, Gustavo?

Que las cosas del mundo no lo afectan. A veces es un poco sobreactuado, pero no por mí sino por lo que le marca el camino. Hay un quiebre cuando se pierde en el bosque. Allí no está enojado ni llorando: se lo ve tranquilo y expuesto a la naturaleza. Es una secuencia hermosa.

-Eso que describís de los personajes es real y al mismo tiempo es algo artificial.

¡Claro! Artificial entre comillas, porque también eso genera un sentido. ¿Por qué la gente se reía en la sala? Porque empatizaba. A veces vemos películas con otra naturalidad pero hay una distancia en la que al espectador no le pasa nada. Por estos motivos Martín es muy poético. Es un cine teatral. Tiene una forma para actuar que en el teatro lo tenemos más permitido, como los personajes grotescos o histriónicos. Personajes que en el cine son más difíciles de encajar. Martín logra que un personaje que no está bien acabado o está de una manera extraña, a medida que avanza la película el código lo compra. Uno se ríe y se puede llegar a conmover con Gustavo y su situación. A uno le puede generar bronca para que reaccione y haga algo. Y esto termina sucediendo de todas formas sin ser una actuación naturalista.  

-Martín Rejtman es un creador identificado con la comedia. ¿Por qué el cine argentino necesita más comedia?

Creo que somos un país donde el humor es muy importante en nuestra cultura y relaciones. Vivimos relacionándonos con alguien. El humor es lo primero que aparece en Buenos Aires y toda la Argentina. Sin necesidad del horror de reírme del otro, de ese humor de otra época agresivo para con la mujer, de cámaras ocultas. Hay un montón de gente que es muy sensible y que crea ficciones muy hermosas. El cine no es solo generar el drama o vender la marginalidad. Hay un humor inteligente y particular. El humor de Martín es muy particular. El estreno en San Sebastián lo demuestra. Cruzar el océano Atlántico, que en una sala al otro lado del mundo se pueda transmitir la comedia y que ese humor llegue acá es impresionante. Cuando hay humor, cuando hacés un chiste o cambiás el sentido de algo, la gente te responde de la mejor manera. ¡Es un valor cultural que tenemos!

-El Festival de San Sebastián de este año fue el Festival Bigliardi: estrenaste La práctica y también se exhibieron La sociedad de la nieve y Los delincuentes. ¿Cómo evaluás este momento de tu trayectoria?

Es una casualidad con mucha alegría. Que en un lapso de diez días converjan las tres películas ¡es milagroso! Estoy muy contento porque son tres películas, que me representan. Quiero que la vean mis amigos y mi familia. Son tres grandes películas. Es algo soñado.

Julia Montesoro

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