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Todo el cine y la producción audiovisual argentina en un solo sitio

DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Lucía Puenzo estrenó mundialmente «Los impactados» en San Sebastián: «La película genera tensión porque transita por lugares incómodos»

Lucía Puenzo estrenó mundialmente Los impactados en el Festival de San Sebastián. Inauguró de esa forma un circuito de festivales que continuó en el Festival de Río de Janeiro (que finalizó el domingo 15) y prosigue en el Festival Internacional de Cine de Morelia, que comienza el viernes 20. En Río, la cineasta también estreno el corto colectivo Tell it like a woman, cuyo capítulo fue rodado en Roma con Eva Longoria durante la pandemia. Simultáneamente, en estos días se editó su novela Los invisibles en portugués.

Los impactados es una coproducción entre Argentina y Chile. La compañía productora es Historias Cinematográficas de Argentina, con producción asociada de Exile Content Studio y Non Stop Studios y coproducción de Fábula. Protagonizada por Mariana Di Girolamo, Guillermo Pfening, Germán Palacios, Osmar Núñez y Moro Anghileri y coescrita con Lorena Ventimiglia, retrata la historia de una mujer que ha sido impactada por un rayo. La protagonista, Ada, veterinaria de profesión, se arriesga a ayudar a una vaca a punto de parir que se ha extraviado en medio del campo en plena tormenta. Ada consigue salvar a la ternera, pero el rayo que le impacta le deja secuelas tanto físicas como psíquicas.

A partir de su despertar en el hospital, empieza a sufrir alucinaciones visuales y auditivas, descargas eléctricas y confusiones temporales que terminan alejándola de lo que fue su vida antes. Su padre, médico, intenta llevarle por la vía de la medicina, pero ella, reticente, se niega a tomar los medicamentos que le recetan.

En un momento de desesperación encuentra por internet a un grupo de impactados, liderado por un médico en el que confían ciegamente. El médico se dedica a investigar a personas impactadas por rayos y a intentar mejorar su calidad de vida. Ahí empieza el camino de Ada hacia la electrofilia. En ese camino, perderá el rumbo de su vida anterior.

-Los impactados es tu quinto largometraje, después de una saga de producciones fuera de Argentina. ¿Qué te impulsó a volver?

Muchas ganas de volver a hacer cine. El primer parate lo hice cuando nació Nina, hace 6 años. En su primer año de vida escribí literatura, pero no filmé nada. Después empecé a filmar series, principalmente con Fábula, de Juan de Dios y Pablo Larraín. Pero la serie es una maratón de dos años y cuando se arranca no le deja espacio al cine. Después de tres o cuatro años de hacer series sin parar me di cuenta de que si no le empezaba a hacer espacio a la fuerza al cine podría ocurrir que no hiciera más películas. Primero filmé el año pasado La caída, entre dos series, en México. Pegadito a eso, casi un año después, filmé Los impactados.

-En un encuentro anterior comentaste que volver a filmar de un modo más independiente, como habías hecho tus anteriores películas, había sido una tentación fuerte. ¿Es lo que te pasó rodando Los impactados?

¡Sí! Tenía muchas ganas de volver a filmar en Buenos Aires y de reencontrarme con mi equipo, del cual todos somos amigos de hace 20 años. Con algunos estudiamos en ENERC. Las estructuras de series a veces son muy grandes: llegan a tener 300 personas. Mis equipos tienen 50. Filmar con ese nivel de liviandad es un aire fresco. ¡Lo disfruté un montón y quiero repetirlo pronto! Ya tengo otra cosa por ahí…

-¿Ya tenés otro proyecto?

También en esa escala. Es un proyecto en Argentina. Me gustaría poder seguir haciéndolo así, con equipos en esta escala pequeña. El rodaje lo hice en seis semanas: para los plazos de hoy, es mucho.

-¿Qué es la electrofobia? ¿Por qué se convirtió en el tema de tu película?

La electrofobia es la adicción a la electricidad. Hay gente que desarrolla impulsos electrófilos, aunque no tuvo que ver un impacto de un rayo. Como la adicción al alcohol, la droga u otras cuestiones -como el vértigo o la altura-, se da electricidad para sentir lo que genera. Nos sumergimos en ese universo con Lorena Ventimiglia, mi coguionista -quien escribió la primera versión- y vimos que en el universo de los sobrevivientes hay muchos que, al acercarse al grupo de impactados, necesitan volver a sentir el voltaje altísimo que les generó el rayo; ese saque de adrenalina.

-¿Qué descubriste al encontrarte con esa adicción?

La puerta que abrimos cuando empezamos a escribir es cómo la medicina tiende a catalogar a todo el mundo. Los sistemas funcionan por impulsos eléctricos, pero la terapia electroconvulsiva, que para algunas funciones es muy noble, genera mucho miedo y hasta rechazo. Tiene muy mala prensa, obviamente después de décadas del electroshock. Pero ese universo de tratamientos relacionados con lo eléctrico a mí me atraía. Veo algo poético en un rayo, que cae de la nada, te golpea, te mata un surco sináptico de neuronas, te reconfigura y cuando te despertás sos otro. Tenés que aprender a pensar con otros caminos…Me parecía de un preciosismo genético y médico casi matemático, pero por otro lado muy poético en su potencia de reconfiguración sináptica.

-En ese contexto también surge una historia de amor.

Sí. De alguna manera, lo que le pasa a Ada es que al no reconocerse, al no poder volver a su vida anterior -en la que era una veterinaria en pareja con un veterinario-, no tiene conexión con todo lo que está pasando. Se siente ajena, abrumada, tiene todo tipo de síntomas extraños. ¡Está enloquecida! Llega a este grupo de impactados y encuentra a un médico. Hay algo, que se ve en mis películas anteriores, relacionado con las disciplinas desconocidas de la medicina. Esto que cuenta la película no es un invento: es una profesión que existe.

-O sea que Los impactados es una ficción pero tiene algo de ciencia.

¡Totalmente! La reconozco como una película rara, que tiene un tono muy extraño. Podría ser de ciencia ficción o tener algo casi de superhéroes, por su relación con la electricidad, pero no es por allí. Es un tono difícil: camina por una cornisa. Lo concreto es que se alimenta de cosas reales. Tal vez el único invento es lo que les pasa al tener sexo. Ahí le dimos una vuelta de más. El resto, como el grupo de impactados –eso que les pasa al salir a buscar la electricidad-, está basado en cosas que leímos y en gente que entrevistamos.

-¿En qué consistió la investigación?

Con Lorena nos intrigaba el tema. Buscamos sobrevivientes de rayos en Buenos Aires y en otros países. Los contactamos, como también a grupos de impactados. ¿Qué hacían cuando salían a buscar tormentas? ¿Qué hacen estos médicos? Después nos contactamos con médicos especialistas en terapia electroconvulsiva en el Fleni: de hecho, en la película actúa la médica de cabecera de la especialidad. Trabajamos con físicos especialistas en electricidad, como Alberto Rojo, que también participa. Atraídas por la curiosidad armamos este universo de locura, de impactados (Risas).

-El personaje del médico tiene conductas mesiánicas.

-¡Claro! La película cuenta que a ese médico, unos años atrás, le hicieron un juicio por mala praxis. No tiene licencia, pero claramente el tipo tiene puesto el dolor porque lleva un doble impacto encima. ¡Esa es la tragedia que él esconde! De alguna manera está roto. En la película, una protagonista tiene una pulsión que la lleva hacia la vida, mientras él va en dirección opuesta. Se ayudan mutuamente y se encuentran en un momento, más allá de ese fugaz enamoramiento, para que cada quien siga su camino. Esa era la estructura que nos encaminaba a la historia.

-¿Cuánto tiene ese personaje, interpretado por Germán Palacios, de esos gurúes que actualmente se ven hasta en la política?

Lo podría haber tenido más. También por eso la ayuda a irse a la protagonista. Hay veces que los personajes se leen de atrás para adelante. Creo que si se quedaba en la casa, en esa tormenta, tal vez casi para llevársela puesta a ella también, al como que ocurrió con otros jóvenes antes, la lectura del personaje sería más psicopática o mesiánica. Pero de alguna manera él la suelta. Él le dice: “Vos ándate de acá y seguí con tu vida”. De alguna manera, la ayuda a pegar una vuelta y a curarse de algo que ya llevaba puesto de la herida materna. Eso estaba ahí desde el comienzo. Es una chica que no tiene mamá desde muy chiquita y que tiene una menopausia precoz. Cerró la puerta a la posibilidad de maternar, pero de una manera no habitual, sino a partir de una herida…

-Juego de cajas chinas: la historia (de ella) dentro de otra historia mayor, la de las conductas de los impactados.

La película la terminamos de encontrar en la isla de edición. El guion era genial: empezaba con el impacto, y mandaba al frente al universo de los impactados. En uno de los primeros encuentros con algunos de los médicos, salió el tema de que desordenar el circuito sináptico te ayuda a descubrir algo muy herido y oculto. Un médico me dijo que tal vez mi película trata sobre otra cosa. Y en la edición nos empezamos a dar cuenta de que la película no era solamente sobre el impacto de un rayo sino sobre lo que le pasaba a esa persona con ese impacto. Ahí apareció la línea de la maternidad. ¡Increíblemente siempre estuvo en el backstory del personaje! Esa herida materna estaba, pero no la habíamos filmado. No estaba en el guion. Viendo la película editada, una mañana al despertarme me di cuenta: llamé a mi editor y después a mi hermano -que es el productor- y le dije que había que filmar lo que estaba fuera de cuadro porque ese es el corazón emocional de la película. No podía no estar.

-En cierto sentido es como una historia feminista.

¡Lo es! Es tremendamente la historia de un linaje materno.

-¿Cómo llegaste a Mariana Di Girolamo, la protagonista y cómo fue el trabajo con ella?

Es una actriz chilena fenomenal a quien había conocido en La Jauría, donde tiene un personaje importante. De hecho, de la primera temporada a la segunda, creció muchísimo por el disfrute de verla en el rodaje. No sabés qué toma elegir de lo bueno que son todas. Pablo Larraín me dijo que nunca me iba a topar con una actriz de este talento. No tenía dudas de que quería que fuera ella. Quería una actriz argentina, entonces trabajábamos mucho su acento. Es un personaje de mucha desnudez. En un sentido literal, porque está desnuda en un tercio de la película y también porque lo que hace es de mucha exposición y fragilidad.

-¿Cómo fue el proceso de elaboración de ese personaje?

Hubo muchas lecturas y ensayos. Hay muchas escenas que son puramente corporales, casi una coreografía. Sobre todo las escenas de sexo, que tienen un movimiento como de pelea.  

-Los impactados también habla sobre el erotismo.

¡Sí, es una película muy sexual! Y muy erótica. Filmé muchas escenas de sexo y, cuando todo funciona, son fáciles. En cambio, las escenas más difíciles son cuando algo no está funcionando. Como una angustia, una pelea de por medio, que no son tan bellas visualmente: hay una torpeza y una cierta fealdad puesta adrede, como en la vida real. La actriz y el actor se tienen que animar a entregarse a eso, a dejar que sus cuerpos se vean como en la vida real. No buscamos el plano perfecto.

-Hay una escena en una escalera bastante brutal, en ese sentido.

¡Muy brutal! De hechos ellos se lastimaron, porque ya tenían confianza. Se empujaron y Germán (Palacios) se cortó la frente contra la escalera y Mariana se raspó. Estaban todos medios heridos, pero entregaron todo y querían seguir adelante.

Los impactados tuvo su premiere mundial en San Sebastián. ¿Percibiste algo que no habías notado?

Vi por primera vez la película en una sala repleta de gente, que es siempre una experiencia distinta. Sí: uno percibe las tensiones, como cuando la gente salta porque se de un susto o comenta algo. Estoy pendiente de eso. La película genera tensión porque transita por lugares incómodos.

-¿Y ahora qué va pasar de aquí en más?

Después del circuito de festivales y de estrenarse en cines, se verá en Netflix en Latinoamérica. Con La caída fue un tránsito opuesto porque entró a Amazon muy temprano. Tuvo una vida corta de festivales y cines. Necesariamente la ecuación cambia. Los productores y directores estamos aprendiendo qué tipo de vida queremos para nuestras películas. En ese sentido, Los impactados se hizo con absoluta independencia, sin ninguna plataforma. Con productores que pusieron pequeñas porciones y un presupuesto chico, lo que permite que entremos en cine y hagamos un recorrido en Festivales. La plataforma la estrena a los 50 días de que haga este recorrido. También estamos cerrando otras ventas.

-¿Cuándo prevén el estreno en Argentina?

Queríamos estrenar en octubre o noviembre, pero todos sabemos cómo estará nuestro país en esos meses: convulsionado. Así que estamos considerando estrenar en marzo, solo por una cuestión de cuidarla, porque creemos que va a ser un momento muy particular de la Argentina. Creo que nos inclinaremos por esperar. Tal vez haya otras peleas que dar…

Julia Montesoro

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