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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Foco Montes-Bradley: «Buscando a Tabernero», en la plataforma GPS Audiovisual en forma exclusiva y gratuita

Con la presentación exclusiva de Buscando a Tabernero, concluye el ciclo retrospectivo FOCO MONTES BRADLEY, sobre la obra del cineasta, ensayista y documentalista Eduardo Montes-Bradley, con producción y curaduría de GPS Audiovisual, que presenta novedades exclusivas y reestrenos en su revisitada filmografía, realizada en los Estados Unidos y el Atlántico Sur. Estrenado comercialmente en la Argentina en noviembre de 2019, está disponible hasta el 30 de enero de 2022 exclusivamente en el canal de Vimeo de GPS Audiovisual en forma gratuita.

Junto a Buscando a Tabernero se presentará el estreno exclusivo del cortometraje Julian Bond: Reflections from the Frontlines of the Civil Rights Movement (2012).

Buscando a Tabernero se estrenó en la Argentina hace un año, en plena pandemia. Hoy, un año después, el nombre de Tabernero excedió el marco de los técnicos y fotógrafos y llegó a otros niveles de reconocimiento. ¿Imaginabas que tu documental podía tener ese grado de repercusión?

Creo que es al revés: el documental no estaba destinado a los cinéfilos ni a la gente del cine. Sin embargo, fue la primera audiencia que lo abrazó: desde la Asociación de Fotografía hasta las asociaciones de directores documentalistas. Pero esa no era la intención. Yo quería utilizar una persona de la historia -en este caso un director de fotografía-, para estudiar un proceso de migración de la inteligencia, de la diáspora del intelectualismo. Con intelectualismo no me refiero a la cuestión intelectual: puede ser técnico, también.

Hay un hecho que me parece muy interesante, que es toda esta vanguardia que sale de Hungría, de Alemania, de Austria, incluso también de Italia durante el fascismo y el nazismo y se mueven en dirección hacia el Río de la Plata por una serie de circunstancias muy peculiares. Primero van a Barcelona y España porque la segunda República ofrece una alternativa cercana, y después la primera alternativa es Estados Unidos, con el objetivo es llegar a Hollywood. Llegan a la Argentina los que no consiguen visa para emigrar a Estados Unidos o los que ya tienen la cancha preparada. A Tabernero le pasa un poco las dos cosas. La intención intención era una extensión de mi trabajo anterior sobre la diáspora del intelectualismo que presenté en UCLA en 2015. En todo caso, la comunidad cinéfila argentina encontró en Tabernero una vieja deuda.

-Tu película no estaba destinada a los cinéfilos, sin embargo ese rebote de la comunidad cinéfila hacia afuera, y sobre todo hacia los jóvenes, es la que termina reivindicando esta figura de Tabernero.

A Tabernero le hubiera gustado muchísimo porque era una especie de asignatura pendiente para él. Él recibió un reconocimiento en el Festival de Mar del Plata luego de haberse ido del país, pero eso coincidió con tiempos de la dictadura militar. Siempre le quedó pendiente el reconocimiento de la gente joven: él tenía mucho afecto depositado en los jóvenes. Creo que es un efecto colateral positivo de la película. Pero no quiero pasar ni por cinéfilo ni por un hombre del riñón de la industria: no vengo de ahí. Lo toqué con mucho amor y cariño, pero Fernando Martín Peña hay uno solo (risas).  Recurrí a ellos en búsqueda de ayuda, y espero que se note. En particular aprendí mucho de la generación del cine de los 40. Y aprender es el objeto de mis películas.

-Un año después de su estreno, ¿hay nuevas huellas de su trayectoria y su enigmática personalidad? ¿Seguís buscando a Tabernero?

No, creo que fue tan inmersiva la experiencia que agoté todas las instancias. Me llegan ahora algunos requerimientos de la filmoteca de Catalunya, de Mainz, de Frankfurt donde me piden documentación. Yo puse a disposición de ellos todo lo que tengo para donarlo, porque tampoco tengo intención de conservarlo. Para mí es un tema cumplido: obtuve inmensas satisfacciones con esa película, fue un viaje en el tiempo no solo en el cine sino en los movimientos políticos del siglo XX y con eso me siento muy conforme. No hay un Tabernero 2.

-El ciclo Foco Montes Bradley concluye con el reestreno de Buscando a Tabernero y también con un documental de tu obra estadounidense: Julian Bond. ¿Quién es y qué representa Julian Bond?

Julian Bond es el Obama que aparece por primera vez en 1968 en las internas del partido demócrata, y surge como candidato a vicepresidente.  Y él tiene que renunciar -lo hace públicamente-, porque era menor de edad; es decir, la Constitución exige para tener un cargo en la Casa Blanca, 35 años y él tenía 26. Nace, en realidad, en las organizaciones estudiantiles juveniles de los colegios secundarios durante el movimiento de los derechos civiles liderado por Martin Luther King. Luego de eso, durante muchos años, él es diputado estadual del Estado de Georgia y se convierte en un líder importante: llega a ser candidato a la presidencia de los Estados Unidos en 1976, aunque la candidatura dura poco. Obama está muy agradecido con él. Yo presencié el encuentro en privado entre Obama y él y fue muy emotivo. Incluso Obama, delante de su esposa, le dijo que él no estaría donde estaba si Julian no hubiera hecho lo que hizo. Fue muy lindo escuchar a Barack decir eso y reconocerlo de esa manera. Lamentablemente Julian murió hace tres años, súbitamente, pero fue una de esas coincidencias en las que hacés una película y te queda un amigo. Fue muy grato: aprendí mucho con él. Y fue una de mis primeras incursiones en la cultura afro norteamericana qué después sigue con Rita Dove y otras películas sobre el tema,.

-También es un personaje que se puede unir con Tabernero, poco conocido para el gran público, a pesar de tener un papel tan significativo, en este caso, en la vida sociopolítica estadounidense. Por lo menos aquí no se había escuchado hablar de Julian Bond.

En Europa tampoco. Fue una gran novedad. Yo escribí un par de artículos para diarios y revistas en Francia y, realmente, estaban muy sorprendidos.

-En el caso de una película como la de Julian Bond, ¿hay un guion preestablecido o las pistas te van llevando a nuevas miradas sobre el guion original?

No: de hecho, recientemente tuve un problema bastante serio con una comisión que nos asignó un dinero para hacer una película. Después de haber firmado contratos y habernos dado el adelanto, me pidieron ver el guion y yo no tenía nada. Nunca en mi vida trabajé con un guion. No recuerdo haber visto un guion para una facultad. No sé cómo se llaman. La realidad es que yo me ocupo de temas de los que no sé.

Julia Montesoro

· Buscando a Tabernero (2020)

Documental acerca de las tribulaciones del director de fotografía alemán Peter Paul Weinschenk antes de su llegada a Buenos Aires en 1937 para convertirse en Pablo Tabernero, una de las figuras claves del cine argentino en la década de los años 1940.

Buscando a Tabernero indaga en las luces y las sombras de ese extraordinario periplo, en los antecedentes formativos de quien habría de transformarse finalmente en el maestro de toda una generación de iluminadores que incluye a Felix Monti y Ricardo Aronovich, entre tantos.

· Julian Bond: Reflections from the Frontlines of the Civil Rights Movement (2012)

Retrato biográfico de Julian Bond, destacado político afroamericano, partícipe junto a Martin Luther King del proceso de Derechos Civiles en los Estados Unidos, y legislador por el estado de Georgia.

La película se basa en una entrevista en profundidad con Julian Bond realizada por el director en la Sinagoga Sixth & I. También se incluyen partes de la facultad de su última clase en el Departamento de Historia de la Universidad de Virginia. La entrevista se ve reforzada por un aluvión de fotografías e imágenes de archivo tomadas de múltiples fuentes de archivo. Estas imágenes ayudan a definir e ilustrar el contexto histórico, desde la Guerra Civil estadounidense hasta las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008 y la toma de posesión del presidente Barack Obama.

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