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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

Delfina Castagnino estrena «Angélica»: «Me interesaba hablar sobre los duelos no resueltos»

Una década después de su ópera prima Lo que más quiero (premiada en BAFICI de 2010), Delfina Castagnino estrenó Angélica, un thriller psicológico protagonizado por Cecilia Rainero y Antonio Grimau, con las participaciones de Andrea Garrote, Diego Cremonesi y Sebastián Arzeno.

Preestrenada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata de 2019 (donde ganó el premio a la Mejor Película de la Competencia Argentina), Angélica está disponible en Cine.ar Play, que la presenta hasta el jueves 26 en forma gratuita y exclusiva.

Su protagonista, Angélica, es una mujer de cuarenta años que se refugia en la casa de su infancia, que perteneciera a su madre, fallecida poco tiempo atrás. Esta propiedad está vendida y se va a demoler, para construir un edificio. Paulatinamente, Angélica irá tomando el lugar de su madre, mientras se resiste a los cambios y a la inexorable demolición.

-¿Qué advertiste en una casa a punto de ser demolida como idea disparadora para construir una película en torno a ella?

Este proyecto surge a partir de la noticia de que iban a demoler una casa que era de la familia para construir un edificio. Esto me impactó negativamente porque creo que las políticas actuales no protegen el patrimonio arquitectónico de la ciudad, destruyendo casi a diario su identidad, y en tal caso, nuestra memoria. Pensé que una manera de sublimar ese acto era filmando una película en esa locación. Y además se sumaba que hace años tenía el deseo de dirigir mi segunda película. Gracias a la insistencia de Anahí Berneri me presenté en el concurso de segundas películas del INCAA de aquel año, donde finalmente el guion quedó seleccionado.

Una imagen poderosa empezó a ser recurrente en mis pensamientos: una mujer que se resiste a la demolición y que, finalmente, se queda ahí hasta su propia destrucción. Esta imagen disparadora fue el germen de la historia.

-¿Cómo fue el proceso de revisar tu historia familiar para plasmarlo en imágenes y contar tu historia, de la que no se saben los límites entre la realidad y la ficción?

Me interesó hablar sobre los duelos no resueltos. Qué sucede con una persona que cuida a un familiar con una enfermedad compleja durante años y luego fallece, cómo es ese estado de vacío, de cambio. Qué pasa con la vida de la persona que queda viva, y que dedicó todo su tiempo a transitar situaciones muy estresantes y de mucha angustia cuidando a un enfermo. Estos estados anímicos reflejan el estadío que está atravesando.

Puedo decir que la ficción ayuda a conglomerar eventos reales e inventados, al igual que en la película se trastoca la realidad con la subjetividad, que crea una nueva realidad.

-¿Entre esos límites aparecieron los miedos y los prejuicios? ¿Hubo algún tema determinante que decidiste no contar?

Entre los cuatro guionistas que fuimos, tuvimos una gran libertad creativa. Hacíamos reuniones semanales donde se exponían las ideas, las escenas escritas y así se iba construyendo el guion. No hubo miedos ni prejuicios, creo que es una película muy particular y arriesgada en ese sentido. No quise ir por los cánones de lo que está establecido ahora como popular y de fácil asimilación.

Angélica cuenta historias de mujeres en un cine que atávicamente no lo hace. ¿Hay una ética y una estética femenina en tu narración? ¿Dónde está puesto el énfasis?

Mis dos películas están protagonizadas por mujeres, creo que puedo construir el mundo de la película desde esa perspectiva, pero no como una perspectiva de género exclusivamente. Sino porque siendo mujer, tengo más herramientas para construir su psicología, su emocionalidad, su reacción frente al mundo. Creo que las mujeres somos muy complejas, y esa complejidad inentendible me atrae mucho por ahora.

-¿Qué elementos tuviste en cuenta para describir a Angélica? ¿Cómo fue el proceso de selección de la protagonista?

Tuve en cuenta elementos muy concretos: la casa en proceso de destrucción, las diapositivas familiares como actualización de los recuerdos, el encierro, el duelo, el desdoblamiento de la personalidad como escudo, la locura, la oscuridad, la peluca de la madre.

A Cecilia Rainero la conozco hace varios años y me parece una gran actriz. Hace un tiempo que veníamos intentando escribir una historia en la cual ella actuar y yo dirigir. Cuando surgió lo de la casa, y luego esta imagen, enseguida pensé en ella. Luego, a pedido del productor, hicimos un casting, que solo me sirvió para reafirmar mi intuición que ella era Angélica. Cecilia colaboró mucho en el guion y en la construcción del personaje también.

-Si te dijeran que una casa en proceso de demolición y una mujer que se resiste a abandonarla y al paso del tiempo es una metáfora de algo. ¿Con qué lo vinculás?

Lo vinculo con una idea de que el mundo avanza hacia su propia destrucción y al sentimiento que resistirse frente a eso no tiene casi sentido. Como si las fuerzas avanzaran más allá de los deseos individuales.

-Además de diez años, ¿qué pasó en tu mirada como directora entre tu ópera prima Lo que más quiero y Angélica?

Creo que el ejercicio de haberme dedicado a editar durante tantos años, me dio la experiencia para sentirme un poco más segura de que lo que quiero transmitir se traduce en la imagen. Y que tengo más conciencia para articular los planos, entender la fragmentación del relato y su posterior reconstrucción.

-¿Qué nuevos significados le encontrás a Angélica a un año de su estreno en el Festival de Mar del Plata?

Hay algo del encierro que nos pasó durante la cuarentena y los estadíos emocionales que íbamos transitando, que me hizo pensar mucho en la película. Algunos que ya la habían visto me decían “Esto que me pasa es muy Angélica”. Para mí hay claramente un diálogo, que surgió a posteriori, entre la cuarentena y la película.

Norberto Chab

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