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DIRECCION EJECUTIVA: JULIA MONTESORO

«Alejandro del Prado, el eslabón perdido» (Estreno: 7 de mayo)

El martes 7 de mayo, y todos los martes del mes, se presenta en Circe – Fábrica de arte el documental Alejandro del Prado, el eslabón perdido, parte de la admiración de los directores Marcelo Schapces y Mariano del Mazo a su obra, y de los interrogantes que plantea su figura. ¿Por qué su carrera quedó trunca? ¿Es un Quijote?, ¿Cuáles son las claves de su arte? ¿Qué metafísica late en un músico popular que afirma: “Yo quise ser como Johann Sebastian Bach. No pude”?

El eslabón perdido está habitado por fantasmas. Recorre sitios emblemáticos de la vida y la obra del artista, como Villa Real y Almagro, ancla en obsesiones y recurrencias, aborda el testimonio del propio Alejandro y de compañeros de ruta como su hermano periodista, Horacio del Prado, su hija Malena, el legendario baterista Rodolfo García y el poeta Jorge Boccanera entre otros, y respira el aire tierno y alucinado de aquellos versos: “Siempre pondré pan en la vereda, para que los gorriones vuelvan”. 

Alejandro del Prado nació el 2 de abril de 1955 en Buenos Aires. 

Es el hijo de Calé –el  gran dibujante y cronista gráfico creador de “Buenos Aires en camiseta”-  y hermano menor del periodista  Horacio del Prado. Absorbió la cultura nacional y popular de las décadas del 40 y 50 –el tango, el folklore, el fútbol, la murga- y la integró en su obra con la cultura rock  de los años 60 y 70. Como su padre, supo combinar raíz y vanguardia.

Su primer y único disco en grupo fue con Saloma. En casi cuarenta años, editó tres discos solistas: “Dejo constancia” (1982), “Los locos de Buenos Aires” (1984) y “Yo vengo de otro siglo” (2008).

Tocó en barcos, frecuentó poetas y escritores en la Argentina y en su paso por México, fue guitarrista de Alfredo Zitarrosa y además un bastión masivo de la canción urbana y el rock de la Buenos Aires del retorno de la democracia.

Después su figura se diluyó en exilios interiores, enojos y un combate cuerpo a cuerpo con sus propios fantasmas. Poco se supo de él: un misterioso viaje a España, algunos conciertos casi secretos, legendarios, y la sorpresiva muerte de su mujer, Susana.

La historia de Alejandro del Prado está plagada, como toda buena historia, de paradojas. Complementa una gruesa raíz popular, peronista, con el afán de ruptura y vanguardia que incluye la fuga permanente, tal vez motorizado por un temor atávico al reconocimiento. Un blanco móvil hecho de titubeos y vacilaciones. Alejandro del Prado sabe cómo cascotear cada uno de sus logros.

No conoce la decadencia: canta como siempre, dibuja, lee y musicaliza poesía, compone magistral y febrilmente, corrige, diseña proyectos artísticos. Como él mismo se define, es un músico de otro siglo, y al mismo tiempo un eslabón perdido entre varias generaciones y estilos musicales de la Argentina.

FICHA TECNICA

Producción: Barakacine

Dirección y guión: Mariano del Mazo y Marcelo Schapces

Edición: Camila Menéndez y Guillermina Chariglione

Diseño de sonido: Nicolás Giusti

Música: Alejandro del Prado

Julia Montesoro

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