Manuel Facal estrena «Fiesta Nibiru»: «Me interesa provocar a la audiencia»

El jueves 7 de febrero se estrena la comedia macabra Fiesta Nibiru, una coproducción con Uruguay atravesada por la ciencia ficción y el suspenso, dirigida por el uruguayo Manuel Facal y protagonizada por Carla Quevedo, Veronica Dobrich, Luciano Demarco, Emanuel Sobre y Alan Futterweit Paz.

Todo trascurre en una noche de sábado en el interior de un departamento, en el que dos apáticos veinteañeros no terminan de decidirse si van a ir a una fiesta de disfraces. A medida que pasan las horas se suman amigos y drogas a ese departamento, lo que prolonga la decisión y modifica el eje: el micromundo de dos nerds preocupados por conectarse a través de las redes desemboca en una pequeña tragedia que cambiará por completo el destino de la noche. El ambiente se pone denso: la música se hace más cargada, los colores flúo difuminan las siluetas, los sueños devienen en pesadillescos y –como corolario- los extraterrestres deciden hacer una visita casual.

Si bien Fiesta Nibiru deriva hacia el gore, Facal nunca pierde el tono de comedia. ¿En qué consiste, entonces, este cruce de géneros para millenials?

Manuel Facal dialogó con GPS audiovisual.

-La película se pudo filmar gracias a una plataforma de financiación colectiva. ¿Estaba lista en el momento de hacer la propuesta? ¿Qué hubiera pasado si no se juntaba la plata?

Esta película empezó como algo mucho más chico. Buscamos la financiación a través de la plataforma de crowdfunding porque no pensábamos en reunir lo mismo que una película de un presupuesto más considerable. Trabajamos con eso en la mente. Pero el proyecto creció, y al unirse dos productoras más, se amplió el presupuesto. Finalmente, lo recaudado por el crowdfunding pasó a ser un porcentaje menor del presupuesto. También nos presentamos para un fondo de inicio de rodaje. Si lo ganábamos la película crecía en presupuesto. Pero aun si no lo ganáramos íbamos a hacer la película como fuera.

-Todo sucede en una sola noche, en una misma locación. Comienza como comedia, termina como un sueño alucinógeno trágico. ¿Cómo fuiste construyendo esa tensión dramática?

Siempre me gusto la mezcla de tonos en las películas. Este proyecto en parte surgió como una especie de lienzo para hacer una experimentación tonal. Me interesaba esa cuestión gradual, que va mutando de un género a otro, con cambios quizás algo extremos. Hacia el final, la película empieza a infectarse de una especie de energía extraterrestre. Me interesaba ese proceso de crear un ambiente que se infecta de esa manera. Si, como si fuese cada vez más lisérgico, con una base artificiosa que también ayudó.

-¿Y si todo fue un sueño después de una noche de descontrol químico? ¿Es una lectura posible?

La película presenta a un grupo de personajes particularmente aislados, metidos en sus propias cabezas. En un comienzo lo vemos como por fuera, pero a medida que la narración avanza, ingresamos dentro de sus cabezas y conocemos sus delirios y sus imaginaciones. Eso puede llegar a provocar que no se sepa si al final lo que está sucediendo es real o no. Pero mi intención siempre fue que el final es definitivo y todo lo que sucede es real.

-¿En qué medida sos fiel al storyboard y también a la posibilidad de que los actores aporten sus ideas?

Son un fundamentalista del storyboard. Los hago, los dibujo, hago toda la película de esa forma. Hasta cuando hay un plano y contraplano de dos personas conversando tengo que hacer el dibujito, aunque no sea necesario, para ordenarlo en mi mente. Más allá de esa rigidez, eso puede convivir con la experimentación en el momento, la improvisación de diálogos y de situaciones. Al trabajar con una historia que tenga que ver con personajes encerrados en alta presión, también tenía que dejarles un poco de libertad a ellos para que la situación sea interesante no los agobie. Me gusta sorprenderme con lo que pueden aportar.

-El grupo de actores viene trabajando con vos desde tus películas anteriores: ¿los roles los hiciste a la medida de ellos? ¿O primero fue el guión y después saliste a buscar a quienes encarnen a los personajes?

Originalmente escribí los personajes pensando en los actores. Como iba a hacer algo mucho más chico, quería saber que podía contar con amigos que ya sabía cómo trabajaban para hacer los personajes. Solo había dos personajes por fuera: no sabía quiénes podían ser, quedaron abiertos para un casting. Ahí apareció Carla Quevedo, que nos sorprendió a todos. Cayó de cabeza medio kamikaze en un proyecto dudoso (ríe), e hizo un gran trabajo.

-¿Qué representa la presencia del gato, en la película y en tu vida?

El gato fue como un punto de partida para la historia: acababa de adoptar uno y estaba ante la responsabilidad completa de cuidar una mascota. De ahí surgió la idea. Después entraron los elementos de ciencia ficción y se empezaron a apoderar de la película de otra manera. El gato se mantuvo como una especie de ícono, sin ningún otro significado. Aunque tal vez tenga esa cosa de la importancia de los gatos en internet, acorde con el mundo millenial en el cual estamos sumergidos en esta película.

-Hay algo de “terror desaforado” que cierra la participación de cada uno de los protagonistas, con alaridos, luces enceguecedoras, sonidos tecno. ¿Quiénes son tus referentes para esa forma de narrar?

El resultado final es una licuadora de influencias que van desde Greg Araki a Steven Spielberg. Pero también hay muchos otros directores que me han influenciado. En particular Mario Bava, un director italiano que tiene un gran manejo del artificio, de las luces, de crear ambientes que no están justificados por ningún lado. El tipo sacrifica la credibilidad en pos de un ambiente interesante. Quisimos hacer eso con el juego de luces con la manipulación del espacio, o con el sillón que se mueve a lo largo de la historia, un poco sutilmente (o no tanto). La intención era sacrificar ciertas plausibilidades por lograr una puesta en escena interesante.

-La película se exhibió en Montevideo, España, Brasil, México y Mar del Plata. ¿Qué te devolvió el público que vos no registraste? ¿Hay diferencias en las miradas de cada uno de los países?

Lo interesante de mostrar una comedia en diferentes países es mostrar cómo el humor o trasciende ciertas fronteras o se queda en los modismos locatarios. En ese sentido, capaz que la película fue mejor recibida y la gente se rió más en Mar del Plata y en Montevideo. Pero más allá de eso, lo interesante es el tema del manejo del tono, de cómo la película va mutando y la gente no sabe hacia dónde se dirige. Hay un momento en que el público deja de reír y está en silencio, observando ese desenlace inesperado. Lo importante es provocar a la audiencia en diferentes niveles.

Norberto Chab

gpsaudio

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