Cine de género con Liga propia

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Una banda de superhéroes del Conurbano caídos en desgracia sale a pelear espacio en la cartelera cinematográfica. En paralelo al estreno –el jueves 3de diciembre- de Kryptonita, versión cinematográfica de la novela de Leonardo Oyola, dirigida por Nicanor Loreti e interpretada, entre otros, por  Diego Capusotto, Juan Palomino, Lautaro Delgado, Nicolás Vázquez y Pablo Rago, una legión de monstruos, criaturas inquietantes, asesinos y otros exponentes del cine de terror, acción y fantástico argentino, se hizo notar en Blood Window, el segmento dedicado a las producciones latinoamericanas del género, que celebró esta semana su tercera edición en el marco del mercado cinematográfico Ventana Sur.

Conformada esencialmente por realizaciones independientes de bajo presupuesto, la producción de género nacional viene abriéndose paso en el amplio universo audiovisual de nuestro país. Y en no pocos casos, trasciende fronteras. Atentos a esa expansión, directores, productores, guionistas y técnicos especializados en la producción de géneros como el terror, la ciencia ficción, la acción o aventuras, decidieron unir fuerzas, conocimientos y potencialidades.

Presentación de la Liga en Ventana Sur.
Presentación de la Liga en Ventana Sur.

Así nació la “Liga de Cine de Género Argentino”, que presentaron oficialmente el 3 de diciembre, en el marco de Blood Window, donde además hubo una charla de Carina Rodríguez y Hernán Moyano, compiladores del libro «Manual de cine de género. Experiencias de la guerrilla audiovisual en América Latina”.

“Desde hace tiempo, algunos de nosotros nos hemos reunido habitualmente para intercambiar experiencias y problematizar algunos aspectos de la industria y del impacto de nuestras películas en ella. Tratar de encontrar entre todos las soluciones a algunos problemas constantes y socializar la información. A la vez, como la mayoría venimos empujando el género en nuestro país y hemos visto el crecimiento de la producción de este tipo de propuestas, no solo aquí sino en toda Latinoamérica, llegamos a la conclusión que para que el género siga creciendo, necesita un marco de contención y protección institucional”, explica el director y productor Hernán

Hernán Moyano
Hernán Moyano

Moyano, uno de los impulsores de la flamante liga. “La aparición de espacios como Blood Window en Ventana Sur, es una de las señales de la trascendencia que nuestras producciones tienen a nivel internacional. A la vez, la consolidación del festival Buenos Aires Rojo Sangre, no hace otra cosa que demostrar que existe un público ávido de consumir este tipo de producciones”, destaca Moyano.

-¿Qué se proponen lograr?

“Nuestras películas siempre son encaradas pensando en el público. Tienen un perfil comercial muy marcado, más allá de las condiciones de producción con las que hayan sido realizadas. El cine de género convoca año a año a una enorme cantidad de espectadores en sala con producciones extranjeras, y por esto creemos que es importante que nuestra industria continúe profundizando en la consolidación de este tipo de propuestas, pero de producción local.  Por ésta y otras razones, llegamos a la conclusión que era un momento oportuno para concretar una unión de realizadores que nos ayude a tener mayor representación en los ámbitos relacionados con el fomento de nuestro oficio. Llegar a tener voz y voto en los comités del Instituto de Cine, apoyar los espacios de difusión que se crearon y poder gestionar nuevos. En un futuro, crear una red de realizadores de género en toda Latinoamérica, y generar una red de distribución y exhibición que ayude al intercambio cultural de nuestros territorios. Estos son algunos de los objetivos a corto plazo que nos hemos trazado.

-¿Hay antecedentes de agrupaciones similares en otros países?

Hasta donde sé, no. Me parece un gran primer paso, sobre todo teniendo en cuenta el crecimiento de la producción latinoamericana de cine de género. Hoy, Ecuador, Perú, Chile, Colombia, tienen exponentes exitosos. Y La casa del fin de los tiempos, de Alejandro Hidalgo (Venezuela) o La casa muda, de Gustavo Hernández (Uruguay) lograron que industrias como la norteamericana fije sus ojos en nuestros realizadores.

LIGA

Aquí están, estos son

Daniel de la Vega (Necrofobia; Ataúd blanco), Nicanor Loreti (Diablo; Kryptonita); Hernán Moyano (Habitaciones para turistas; Sudor Frío), Jimena Monteoliva y Tamae Garateguy (Toda la noche; Mujer Lobo), Gustavo Cova (Alguien te está mirando; Rouge amargo), Demian Rugna (Malditos Sean; The last getaway), Paulo Soria (Plaga zombie; Filmatron), Sergio Mazurek (Lo siniestro), Santiago Fernández Calvete (La segunda muerte; Testigo íntimo), Laura Casabe (La valija de Benavídez), Ezio Massa (Día de los muertos), Dany Casco (Daemonium), Gonzalo Calzada (La plegaria del vidente; Resurección), Damián Leibovich (Forajidos de la Patagonia), y Gabriel Grieco (Naturaleza muerta) son algunos de los miembros de la Liga de Cine de Género Argentino. Un grupo de realizadores -según definen a modo de manifiesto constitutivo- que “en la mayoría de los casos somos contemporáneos y crecimos consumiendo ciclos como «Sábado de súper acción» o «Cine fantástico», influencias que se ven reflejadas en el cine que producimos. Los espacios de difusión nos vincularon y finalmente tuvimos que crear nuestros propios esquemas de producción, un star system propio y formas alternativas de financiamiento. Estas experiencias similares nos llevaron naturalmente a reunirnos”.

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Fuente: Nota de Julia Montesoro, publicada en “La Nación” del 5/12/15

 

Julia Montesoro

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