#NiUnaMenos: cine y violencia de género

En el marco de la campaña que ha convocado a una movilización -el 3 de junio, a las 17- contra la violencia de género y el femicidio, compartimos una selección de películas argentinas que abordan distintas situaciones y formas de violencia contra las mujeres.

Oscar Martínez y Dolores Fonzi en "La patota"
Oscar Martínez y Dolores Fonzi en «La patota»

La patota

Daniel Tinayre/1960.

A la espera del inminente estreno local de la remake hecha por Santiago Mitre y flamante ganadora de dos premios en la última edición del Festival de Cannes, vale recordar la versión original de Daniel Tinayre protagonizada por Mirtha Legrand. Cuenta la historia de Paulina, una cándida profesora de filosofía criada en una familia pudiente, que en el intento por cumplir con su vocación docente en un colegio masculino nocturno ubicado en un barrio

"La patota", film de Tinayre
«La patota», film de Tinayre

pobre, y por ende “peligroso”, es atacada sexualmente por una patota. Ese terrible hecho desencadena una serie de decisiones, por lo menos polémicas, por parte de Paulina, justificadas por su visión cristiana y samaritana del mundo. Otro aspecto discutible, por no decir criticable, es que la violación de la protagonista se produce por error: los atacantes en realidad querían aprovecharse de una prostituta y eso aparece no tan mal visto en la película. En La patota la violencia de género está bien presente no sólo en lo argumental sino en una postura ideológica que aún hoy se mantiene.

La sartén por el mango

Manuel Antín / 1972.
Esta película basada en una obra de teatro de Javier Portales y con un elenco de futuros nombres fuertes (Claudio García Satur, Víctor Laplace, Betiana Blum, Ana María Picchio, Enrique Liporace) merece una mención a más de cuarenta años de su estreno. No hay demasiadas películas argentinas realizadas dentro de apenas cuatro paredes, en la que la abundancia de diálogos no abrume y que tenga el sinceramiento de sus personajes como eje dramático. Cuatro amigos se juntan en un departamento para la despedida de soltero de uno de ellos, típica noche de trampa de los muchachos de clase media acomodada que cuentan con cuatro mujeres dispuestas a divertirlos. Pero una de ellas muere en plena fiesta, lo cual desata una crisis en las relaciones amistosas. El secreto que se mantiene durante un trecho de la película, (perdón por develarlo) es que la muerte de la mujer fue planeada por uno de ellos para manipular la situación a su antojo. No abundan en nuestro cine películas con femicidios de esta naturaleza, y menos aún casos en el que se ahonden los motivos para cometerlos. En La sartén por el mango el asesinato de una mujer es ni más ni menos que el dispositivo que activará las cuentas pendientes entre cuatro hombres.

La mosca en la ceniza

Gabriela David/ 2009.
Dos muchachas son llevadas engaño mediante desde su pueblo de Misiones a Buenos Aires para ser explotadas sexualmente. Una de ellas es Pato (Paloma Contreras) que se resiste a aceptar la

"La mosca en la ceniza"
«La mosca en la ceniza»

situación. Por el contrario, su amiga Nancy (Maria Laura Caccamo) opta por obedecer con la esperanza de que uno de sus clientes la ayude a salir. Un contundente filme de la tempranamente fallecida Gabriela David que aborda la trata de mujeres de un modo frontal, sin desviarse en exploraciones psicológicas y sociales de sus personajes sino ubicándolos en su lugar y con sus correspondientes responsabilidades y complicidades: clientes, vecinos, policías, todos ellos saben muy bien lo que sucede detrás de esa puerta de un refinado barrio porteño.

La malavida

Hugo Fregonese/1972.
Apenas regresado de su experiencia en Hollywood y Europa, el director Hugo Fregonese realizó en nuestro país la primera película en abordar el tema de la prostitución argentina de principios de siglo XX. Narra el enfrentamiento entre una organización polaca y una banda liderada por un francés por quedarse con el negocio de la trata de mujeres. Referencias claras a la mafia marsellesa y a la infame ZwiMigdal, organización judío-polaca que durante su apogeo llegó a regentear alrededor de 2000 burdeles en el país. La película cuenta el ascenso de un cafishio criollo (Victor Laplace) y su protegida y amante (Soledad SIlveyra). Y entre asesinatos, ajuste de cuentas y compadreadas recrea con bastante rigor modos, personajes y eventos de esa época. A saber: la connivencia entre la mafia y los niveles más altos del poder, el rechazo de la comunidad judía a la ZwiMigdal (que en la película aparece como Polska), el accionar de los diputados socialistas Alfredo Palacios y Mario Bravo contra la trata de mujeres, la investigación pionera de un periodista francés, el surgimiento de los prostíbulos en Isla Maciel, el cine pornográfico que se realizaba allí, la venta de mujeres llegadas del Este de Europa como si fueran hacienda y la relación entre la trata de personas y el contrabando de drogas en Rosario. Mucha información que el interesado podrá ampliar con libros como La polaca de Myrtha Schalom, El infierno prometido de Elsa Drucarof y la película El camino del Sur de Juan Bautista Stagnaro.

El caso María Soledad

Héctor Olivera/1993.
El caso que en agosto de 1990 sacudió a la sociedad argentina fue uno entre los tantos que se dieron en Catamarca y en tantas provincias con poderes semi-feudales, pero que salió a la luz gracias al empuje de la monja Marta Pelloni y de los padres y amigos de María Soledad Morales, la joven estudiante de secundaria muerta en una fiesta privada de los hijos del poder. En 1993 Héctor Olivera dirigió una película protagonizada por Valentina Bassi que reconstruye los hechos hasta donde se podía: todavía el caso no había sido llevado a la justicia (esto sucedió entre 1996 y 1998) y los nombres de muchos personajes debieron ser cambiados porque la causa estaba abierta. Aun así, el filme de Olivera refleja la desesperada situación y el hartazgo que experimentaba la sociedad catamarqueña y lo que toda la opinión pública sospechaba: que se trataba de un femicidio perpetrado y protegido en las esferas más elevadas del poder político.

Patrón

Jorge Rocca/1993.
En esta injustamente olvidada película (tal vez porque fue hecha algunos pocos años antes del surgimiento del nuevo cine argentino), el poder patronal aparece emparentado con el sometimiento femenino. Se trata de una adaptación del magnífico cuento homónimo de Abelardo Castillo incluido en el libro Cuentos crueles. Walter Reyo interpreta a un poderoso y brutal hacendado, que sintiéndose ya viejo busca tener un hijo varón para que herede su fabulosa riqueza, decide casarse con la joven hija de un peón que murió hace un tiempo, personaje interpretado por Valentina Bassi. Decimos que decide casarse y no que propone casamiento, ya cualquier deseo del patrón no encontrará más que un sí como respuesta. La historia está ambientada en el ámbito rural en una época que podría ubicarse cerca de la mitad del siglo XX, y desarrolla con cuidada estética y rigor narrativo una relación matrimonial en la que solo cuenta la voluntad del hombre y patrón, y en la que la mujer es útil únicamente por tener un vientre fértil.

Antigua vida mía

Héctor Olivera/ 2001.
Basada en la novela homónima de Marcela Serrano, versa sobre la sólida amistad entre dos mujeres, sostenida aún en circunstancias trágicas. Ana Belén es Josefa, una cantante famosa que se entera de que su mejor amiga Violeta (Cecilia Roth) es enviada a la cárcel por asesinar sin móvil aparente a su esposo (Juan Leyrado), un prestigioso escritor. Indagando que hay detrás de este asesinato Josefa descubre que la aparente vida ideal de Violeta con su marido no era tal; ella estaba embarazada y aún así él la sometía a brutales golpizas. Como la amistad no juzga, Josefa acompañará a su amiga entendiendo que ella ha defendido su embarazo hasta el asesinato. Es ésta una de las escasas películas (y novelas) en que la violencia de género se desarrolla en el seno de las clases medias y cultivadas.

La plegaria del vidente

Gonzalo Calzada/2011.
En 1997, la aparición de los cadáveres de tres prostitutas originó en Mar del Plata la leyenda del “Loco de la ruta”, un personaje que según la causa judicial iniciada en 2001 podría tratarse más de una invención de las propias policía y justicia marplatenses que de un asesino serial. Y más aún, la lista de mujeres asesinadas sería mucho más extensa, tratándose del caso de femicidios en cadena más impactante de los últimos años, perpetrados con una saña aterradora. Tomando como eje una novela alusiva de Carlos Balmaceda, esta película dirigida por Gonzalo Calzada explora el caso introduciendo en la trama a cuatro personajes alrededor de la causa: un detective, un periodista, una forense y un vidente. Apegado a los hechos desde su lado policial, (es un filme de género policial) La plegaria del vidente no deja de señalar en ningún momento las responsabilidades y connivencias institucionales detrás de los asesinatos y su posterior investigación.

Salsipuedes

Mariano Luque/ 2012.
Parte del muy buen cine que se está produciendo actualmente en Córdoba es esta ópera prima de Mariano Luque, que utiliza el nombre de una localidad cordobesa para graficar la situación de

"Salsipuedes"
«Salsipuedes»

opresión a la que está sometida su protagonista femenina. Ella se llama Carmen y llega a un camping junto a su marido Rafa. Pronto veremos que algo no anda bien. Hay huellas de una violencia añeja, institucionalizada dentro de una pareja que no es tal, sino una relación totalmente desigual sostenida por el autoritarismo impuesto por el hombre. Lo más notable de la película es que esta violencia doméstica se manifiesta en actos mínimos, en una aparente tranquilidad que se desmadra cada tanto en griteríos, insultos y violencia física. Y sobre todo en un lapidario manto de silencio que todo lo justifica.

Refugiado

Diego Lerman/2014.
Una de las películas más recientes del cine argentino en tratar el tema de la violencia familiar, que además lo hace de un modo

Refugiado, de Lerman
Refugiado, de Lerman

sumamente original. Julieta Díaz interpreta a una madre que embarazada huye junto a su pequeño hijo del acoso violento de su esposo, un hombre al que apenas oímos hablar y del que apenas vemos parte de su cuerpo, nunca su rostro. De esta amenazante presencia escapan los dos personajes, y de este modo se construye una suerte de road movie que al margen de la gravedad de la situación abunda en momentos de humor y de sincera emoción. El gran logro de Lerman está en la evasión de los lugares comunes, y esto lo logra llevando a la pareja por diversos lugares, un encadenamiento de refugios entre los cuales se encuentran las instituciones abocadas a la protección de mujeres en riesgo y las instancias judiciales. Otro factor novedoso que suma a la película, inspirada en un caso real, es el lugar que ocupa la visión de los hechos por parte del niño fugitivo, testigo del desmembramiento de su familia a causa de la violencia de género.

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Fuente: Télam

Julia Montesoro

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