Cuando Francisco era Jorge

“Está llena de bergoglismos”. La primera definición del director Beda Docampo Feijóo acerca de Francisco. El padre Jorge –la biopic que abarca la etapa del Papa como arzobispo, entre 2005 y 2013, basada en Francisco. Vida y revolución, de Elisabetta Piqué, corresponsal de La Nación, y que se rodará durante nueve semanas en Buenos Aires, Madrid y Roma, a partir del lunes 19 de enero- permite entrever el tono coloquial y llano que se le imprimirá a la película, que tiene mucho –o todo- que ver con el espíritu jovial y campechano del Sumo Pontífice.

Bergoglismos que pueden simbolizarse en recibir a su interlocutor con un mate, emplear la ironía para dirigirse a un desconocido (y el humor y hasta la reacción intempestiva cuando se trata de un allegado), vivir como un franciscano.

Bergoglismos que también se verbalizan cuando el guión –escrito por Docampo Feijóo- refiere al pedido papal de no balconear la vida, ni primerear a alguien, no darse manija o no sacarle el cuero a determinada persona.

Foto: Pampa Films
Foto: Pampa Films

“No debíamos hacer una película solemne, porque él no lo es”, afirma Docampo Feijóo, que vive en Madrid y vuelve a dirigir en Argentina después de más de siete años (Quiéreme). “Bergoglio –agrega el realizador- andaba con una libretita, no tenía móvil (celular), y en sus tiempos de arzobispo recorría la ciudad usando el transporte público”.

Bergoglismo, al fin, bien podría ser el “¡A la marosca!” con que exteriorizó Darío Grandinetti su alegría, el día que se enteró que iba a encarnar al Padre Jorge, a mediados del año pasado. Rol que preparó con un minucioso trabajo de lecturas y entrevistas a conocidos y allegados, y que llegó a su punto más alto el 3 de diciembre último, cuando estuvo –audiencia general mediante- unas cuatro horas cerca de Francisco.

DARIO Y FRANCISCO“Se me había ocurrido hacerle algunas preguntas, pero me di cuenta de que sería difícil acercarme a él –precisa Grandinetti-. En el momento en que se acercó, me di cuenta de que cualquier cosa que le dijera sonaría como una boludez. Entonces no me preocupé, y me dediqué a observarlo mucho. Me tranquilizó verlo, como parte del trabajo físico que debo hacer. Me di cuenta de algo que me conmovió: se conecta con la gente de verdad. Sufre los mismos dolores del otro. También me gustó que no nos diera mucha bola. Me pareció coherente con ese Papa que vemos, con su austeridad, su humildad, su cosa nada frívola”.

Grandinetti –quien también le puso el cuerpo a personajes reales como Juan Manuel Fangio o Carlos Gardel para el cine, y Pablo Neruda en teatro- ríe al evocar que al terminar la audiencia papal, él siguió absorto observando los movimientos del Santo Padre, mientras la custodia discretamente intentaba sacarlo del recinto. “Yo vi en su cara la cara del sufrimiento. Gestos que si aparecieran en la película podrían parecer sobreactuados. Pero sé que son ciertos. Por lo general uno intenta pedirle prestado el alma durante un tiempo a la otra persona. En el caso del Padre Jorge, quisiera poder reflejar su humanidad: yo pude verlo convencido de lo que dice y lo que eligió”, refleja el protagonista.

Desde el primer día. El productor Pablo Bossi (al frente de Pampa Films, coproductora del largo con España) se interesó por el proyecto de una película sobre Francisco desde el mismo 13 de marzo de 2013. En ese momento había convocado al realizador Alejandro Agresti, quien empezó a bocetar un guión. Hasta que conoció a Elisabetta Piqué. Y decidió adquirir los derechos de su obra y hacer un film más cercano y cotidiano. Agresti, con otros compromisos, se alejó del proyecto.

Entonces apareció Docampo Feijóo.

“El desafío es que Bergoglio es muy escueto al mencionar sus cuestiones personales. Por ejemplo, sólo dice “mi abuela es la persona más importante de mi vida”. Entonces hay que ficcionalizar por qué es así. Dice “hay una chica que me hizo vacilar, cuando estaba en el seminario”. Pero no dice cómo. Traté de ficcionalizar el conflicto, respetando cómo actuaría ese Bergoglio. El es un jesuita, tiene meditaciones, valora la ironía. No es de bajar línea en el sentido tradicional, del tipo “eso no se hace, has pecado”. Eso me atrajo mucho”, señala el director y guionista.

Docampo Feijóo agregó personajes de ficción para encontrar “una manera más moderna” de narrarlo. Incorporó a una periodista inexperta, española, de padre argentino (Silvia Abascal), a la que repentinamente mandan al cónclave de 2005. Conoce a Bergoglio en un tren que va de Fiumicino a Roma. Y a través de los años relacionan, también por las problemáticas que ella enfrenta -la posibilidad de un aborto; el hecho de ser madre soltera-, mientras se va convirtiendo en una vaticanista.

En aquel esbozo inicial, Bossi había convocado a Rodrigo de la Serna, quien actualmente está filmando Llámenme Francisco, la otra película en rodaje sobre el Papa. “Curiosamente, sí. Se copiaron todo, sí –sonríe el productor-. A diferencia de aquel proyecto, en el guión nuevo estamos contando la vida de Bergoglio de los 44 a los 75 años. Entonces buscamos un actor que pueda encarnar a un personaje de ese rango de edades”. Esa fue la oportunidad para Grandinetti. Que ahora teme que el espontáneo “¡A la marosca!”  (ciertamente, un italianismo algo demodée para expresar sorpresa o admiración) pase a formar parte de los códigos humorísticos propios del rodaje. Pero no supo expresar de otra forma su perplejidad ante una convocatoria tan especial.

“En cine suelen convocar para proyectos que se estiran, cambian, no se concretan o no te interesan. Pero éste fue concreto desde la primera reunión –enumera el actor, quien deberá someterse a

Grandinetti en prueba de maquillaje (Foto Pampa Films)
Grandinetti en prueba de maquillaje (Foto Pampa Films)

largas sesiones de maquillaje para representar a Bergoglio en tres momentos de su vida-. Hacer personajes que existen me divierte, porque me apasiona lo que tiene que ver con la investigación. Hay muchas cosas que uno sabe de determinadas personas, pero no son útiles a la hora de trabajar. Es una información que mecánicamente descarto. Y no siempre me importan las mismas cosas, porque tienen que ver con qué historia queremos contar y cómo queremos hacerlo. Uno nunca prepara el trabajo de la misma manera”.

Al respecto, simboliza con una anécdota la convicción de la profunda humanidad del Santo Padre: “Cuando era Arzobispo, lo convocaron para un acto en la Provincia de Buenos Aires. Estaban todos; los políticos, los funcionarios, los custodios, los choferes. El llegó último, caminando. Había viajado en tren. Va saludando de a uno, se detiene, y comenta –con su característica ironía- ¡cuántos autos!”.

-¿Qué diría Francisco acerca del film?

Pablo Bossi: -Está muy al tanto de la película. Le hicimos llegar el guión. No creo que lo haya leído exhaustivamente, con todas las cosas que tiene para hacer… Pero conoce perfectamente el contenido. Y además, toda la gente que lo rodea está muy a favor del proyecto. Y él, también.

-¿Es algo así como la película oficial del Papa?

-Oficial, no. Pero tiene su bendición.

Años de juventud

El film de Beda Docampo Feijóo reúne a talentos españoles y argentinos.

*Protagonizada por Darío Grandinetti, Francisco: el padre Jorge reúne un gran elenco que incluye, entre otros, a la española Silvia Abascal, y a los locales Leonor Manso, Laura Novoa, Leticia Brédice, Carola Reyna, Jorge Marrale y Alejandro Awada.

*Es una coproducción argentino-española, realizada por Pampa Films y Gloriamundi, con técnicos de ambos países como Kiko de la Rica en fotografía (Blancanieves, Las Brujas de Zugarramurdi), José Quetglas en maquillaje y caracterización (El laberinto del fauno), y Federico Jusid en la música (El secreto de sus ojos).

*El rodaje, de 9 semanas en total, comienza en Buenos Aires y continuará en locaciones de Madrid y Roma. La película tiene previsto su estreno mundial en julio de 2015.

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Fuente: Nota de Julia Montesoro publicada en La Nación.

Fotos: Pampa Films.

Julia Montesoro

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